JORGE CAMPOS

Influenciado por el rock duro primero y luego por la música de raíz folclórica, integró su primera banda entre 1976 y 1979, Argamaza, gestada al interior de la Universidad Católica. Ahí asomaron sus aprontes frente a la exploración sonora electroacústica (incentivado por el compositor Juan Amenábar) y que en el futuro serían significativos dentro de su trabajo solista. Luego llegaría a ser contrabajista de la Orquesta Sinfónica Juvenil.

Sobre el final de los ’70 comenzó para Campos la escalada en la música popular. Un largo proceso que finalmente lo iba a llevar a una posición de referencia durante los años posteriores. Primero con el conjunto Santiago del Nuevo Extremo (1979-86), ligado al movimiento del Canto Nuevo, donde siguió como contrabajista, además de compositor de algunas piezas de cierto carácter progresivo («Yo tenía una sonrisa» y «La promesa»). Luego con el sexteto de avanzada Fulano (1984-15), donde desarrolló su faceta de instrumentista experimental y compositor de canciones  («Sentimental blues», «Lamentos”, “Basura»). Y finalmente, al interior del grupo Congreso (1986-06), agrupación con la que logró presencia tras sustituir al legendario bajista Ernesto Holman durante dos décadas.

La electroetnofusión
Su carrera solista, en cambio, ha transitado siempre con menos exposición a pesar de que ya en 1990 Campos trabajaba en su propio material. Debutó con un set de canciones de crítica medioambientalista, para el disco La magia necesaria (1995). Sin embargo su horizonte de creación estuvo siempre vinculado a la experimentación sónica. Algo que maduró mientras alternaba su trabajo musical con Fulano y Congreso, hasta desembocar a sus álbumes Quilombo espontáneo (2000, grabado en Londres junto al percusionista Lukax Santana), Machi (2000) y La ausencia de lo sagrado (2004), donde ya aparecía con el bajo eléctrico de doble mastil al que bautizó Machi. También tuvo una activa participación en el proyecto chileno-cubano Araukania Kuintet, con el álbum Araukania Kuintet, (2001) y con la gira que este mismo conjunto realizó por Italia en 2005

En su disco doble Nu-bass (2013), desarrolló esta propuesta con composiciones en una línea de rock experimental, fusiones contemporáneas y una poética de contenido de protesta social. Ese trabajo coincidió además con el regreso de Fulano, coliderado ahora junto a Cristián Crisosto —el otro miembro fundador—, y un elenco completamente renovado que incluyó a la cantante Paquita Rivera en lugar de la ya retirada Arlette Jequier.

Es otra etapa en la historia de Jorge Campos como solista, experimentador y compositor,  que coincidió además con su convocatoria a un trío de jazz rock y fusión con sede en la Comunidad Ecológica de Peñalolén junto al trompetista Cristián Cuturrufo y el baterista Pedro Greene. En 2020 llegaría al Festival de Jazz de El Cairo.