Paula Batarce


El Café del Cerro Castillo de Viña del Mar fue el punto de partida y consolidación para la cantautora Paula Batarce, quien estableció allí su refugio personal con presentaciones que no sólo se convirtieron en uno de sus discos más íntimos (Paula Batarce en el Café del Cerro Castillo, 2002): también convirtieron a Paula Batarce en una artista porteña sin ser fundacionalmente porteña.
Instalada en Valparaíso en 1996, una Paula Batarce autora y cantante, regresó al trabajo de creación de canciones, que luego llegarían a su primer disco, Viaje al corazón (pronto lo presentaría cada semana en ese Café del Cerro Castillo). Más tarde editó Pasajera de los sueños (2003, con piezas como “De tu mano” y “Agua y mar”), grabado en el estudio de Fernando González (guitarrista y fundador de Congreso).
El vínculo con el mayor de los hermanos González le permitió trabajar en conjunto un tercer álbum de canciones, algunas compuestas y arregladas por el guitarrista, con una orientación menos intuitiva y mejor guiada en el estudio de grabación. Se llamó Puerto destino (2004) y definió el destino porteño de Batarce. Además produjo un giro desde la canción acústica hacia la integración de elementos del pop latino, la balada y la world music, que finalmente se verían expuestos en el siguiente álbum, presentado desde la portada como una colaboración bilateral entre Batarce y González: A Gabriela Mistral. Amo amor (2005) —que tuvo luego una continuidad con Amor a pedazos (2008)—, donde la dupla musicalizó poemas del libro Desolación (1922) al cumplirse los 60 años de la consecución del Premio Nobel y que le valió a la cantante una nominación al premio Apes de 2005 como mejor intérprete.
2 Días de 7, también con Fernando González, es un álbum que nace como la necesidad de tender un puente entre la realidad colectiva y los sueños individuales de quien las crea. El último trabajo realizado en solitario se titula “Rostro de Hielo”: 11 canciones de autoría y composición propias, de diversas temáticas cuyos relatos buscan el género que más les acomoda para desplegarse libremente, dejando de manifiesto que el objetivo de cada canción es tener un encuentro con la emoción de quién las escucha.